En el clima de la cornisa cantábrica, con lluvia frecuente y una humedad ambiental alta buena parte del año, las manchas en paredes y techos son uno de los problemas más comunes de las viviendas. Pero no todas las humedades son iguales, y tratar una por otra es la forma más segura de gastar dinero sin resolver nada. Antes de reparar, hay que saber de dónde viene el agua.

Humedad por capilaridad

El agua del terreno asciende por los poros de muros y soleras, igual que sube por una mecha. Es típica de plantas bajas y sótanos, sobre todo en edificios antiguos sin barrera contra la humedad en el arranque de los muros.

  • Aparece en la parte baja de los muros y forma una franja más o menos horizontal.
  • Suele dejar manchas blanquecinas de sales y desconchados en la pintura y el yeso.
  • No depende tanto de la lluvia del día como de la presencia constante de agua en el terreno.

La solución pasa por cortar el ascenso del agua —con barreras físicas o químicas en el arranque del muro—, mejorar el drenaje perimetral y sustituir los revestimientos dañados por otros que dejen transpirar el muro. Pintar encima, por sí solo, no lo resuelve.

Humedad por filtración

El agua de lluvia entra desde el exterior a través de la fachada, la cubierta, las carpinterías o un muro enterrado mal impermeabilizado.

  • Las manchas aparecen o empeoran después de llover, sobre todo con viento.
  • Su posición está ligada a un punto concreto: el encuentro con una ventana, una grieta en la fachada, un canalón atascado o una teja rota.
  • En muros enterrados puede confundirse con la capilaridad, pero suele aparecer a cualquier altura del muro.

Aquí hay que localizar y cerrar la entrada de agua: reparar la cubierta o los canalones, tratar las grietas, revisar los sellados de las carpinterías o impermeabilizar el muro por su cara exterior. El Código Técnico de la Edificación, en su documento básico HS 1 «Protección frente a la humedad», fija el grado de impermeabilidad que deben tener los muros y suelos en contacto con el terreno según la presencia de agua y la permeabilidad del terreno.

Humedad por condensación

Es el vapor de agua del propio aire interior, que se condensa al tocar una superficie fría. Cocinar, ducharse o tender la ropa dentro de casa añaden mucha humedad al ambiente.

  • Aparece en las zonas más frías: esquinas, encuentros de los muros con el techo, detrás de muebles pegados a la fachada o alrededor de las ventanas.
  • Suele ir acompañada de moho negro y empeora en invierno.
  • Es más intensa en estancias poco ventiladas, como baños y dormitorios.

Se corrige actuando sobre sus dos causas: ventilar mejor, con una renovación de aire suficiente, y eliminar los puntos fríos —los puentes térmicos— mejorando el aislamiento. Un aislamiento bien resuelto suele reducir de forma notable este tipo de humedad.

Cómo distinguirlas

  • Si la mancha está en la parte baja del muro y no depende de la lluvia, piensa en capilaridad.
  • Si aparece o crece cuando llueve y está junto a un elemento concreto, piensa en filtración.
  • Si se concentra en esquinas frías, hay moho y empeora en invierno, piensa en condensación.

A menudo conviven dos tipos a la vez; por eso merece la pena un diagnóstico técnico antes de elegir la solución. Reparar el efecto sin corregir la causa solo aplaza el problema.